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domingo, 11 de agosto de 2013

Correr por Lanzarote: 16,6 kms Punta Pechiguera Montaña Roja


Última salida y a buscar ya una rutilla más cómoda. Una vez más al paseo marítimo, ahora en dirección Oeste, sin abandonarlo hasta llegar al faro, a Punta Pechiguera
A los 4 kms llego al faro y acaba también el paseo marítimo.
Busco algún sendero para ir siempre al borde del mar. Un poco más adelante se llega a otra urbanización con su pequeño paseo marítimo. Se acaba y en vez de darme la vuelta decido ir campo a través, para rodear la Montaña Roja y subir por algún sitio por el norte.
Se ven pocos perros en la isla pero en unos pocos kilómetros he tenido 3 incidentes.
Primero adelanto a una chica noruega o sueca que iba corriendo con un perro. El perro me empieza a perseguir ladrando pero la chica le llama y le hace caso y me deja.
Poco después típico alemán gordo paseando con un perro negro enorme. El perro que me ve corriendo y se lanza a toda leche hacia mí. Le hago gestos al tipo para que le pare o haga algo, pero ni caso, ni se inmuta. El perro al llegar a mi empieza a dar vueltas ladrando hasta que se cansa. El alemán sigue andando tan tranquilo.
Luego en un camino, hay una casa al final, y sale un perro. Se pone en medio del camino a ladrar, así, que no me arriesgo a acercarme y decido pasar por detrás de la casa y ya campo a través. Camino lleno de piedras, pero espectacular. Parece que voy corriendo por la superficie de Marte. Ya estoy en la base del cono del volcán y empiezo a ascender poco a poco.
Al rato enlazo con un sendero que asciende por el norte al volcán.
Llego al borde y le doy una vuelta.
Como ya me lo conozco, no paro y hago un buen descenso, con viento a favor hasta ya el nivel del mar.
El último día aún podría haber hecho otra salida, tenía pensado ir por las llanuras del Rubicón, a disfrutar del paisaje desértico, pero la verdad es que ya estaba bastante cansado y no me apetecía, así que doy finalizado en lo deportivo estas vacaciones en Lanzarote que tan buen sabor de boca me han dejado.

viernes, 9 de agosto de 2013

Correr por Lanzarote: 12,07 kms Caldereta y Caldera Blanca


Hoy el plato fuerte de estas vacaciones. Buscando una ruta para poder correr dentro del parque de Timanfaya, hay un camino que se adentra en plena zona volcánica y por la que se pueden ascender dos volcanes: la caldereta y la caldera blanca.
Antes de entrar en el pueblo de Mancha Blanca, hay un camino que se interna por la zona de lava. Acaba en un pequeño parking. No hay ningún coche, así que voy a estar solo. Por aquí el día esta nuboso, hay mucha humedad, niebla... el sol no va a pegar.
El camino en seguida se interna en territorio hostil. El suelo es de piedra suelta negra, pero se corre bien. Al fondo se ven claramente los dos objetivos.
En seguida, a los dos kms se llega a la Caldereta. No encuentro un camino marcado para subir, así que decido tomar el camino que lo rodea por la derecha. Poco a poco va subiendo pero no veo ninguna senda, así que por la parte trasera ya decido subir campo a través. La inclinación no es mucha así que puedo subir bien y por fin alcanzo el borde.

Ahora a rodear el cráter. No es complicado, aunque no hay ninguna senda. El problema es al bajar ya al final. Bajar por el cono hasta una senda que ya está abajo.
Los volcanes parecen islas de arena rojiza en un mar de piedras negras. De hecho, el fondo de los cráteres está a un nivel inferior que la superficie negra.
Oigo ladridos de algún perro, y veo huellas recientes en el polvo pero no veo a ningún ser vivo en todo el paraje.
Unos metros después ya se llega a la base de la Caldera Blanca. Ahora voy a asegurarme y voy a rodearlo hasta encontrar una senda para subir. Tomo el lado derecho y poco después veo una pequeña senda que claramente va remontando el cono.
Tras unas lazadas finales llego al borde del cráter. Me quedo boquiabierto. Si bien desde abajo, el volcán no parece gran cosa, desde arriba es inmenso. Las medidas son impresionantes: 1.130 metros de diámetro, 3.500 metros de circunferencia. El fondo de la caldera está a una altura de 144 metros, mientras que el punto más alto del cono está a 458, osea 314 metros de desnivel.




Bueno, ahora a rodearlo. Por la derecha está el punto más alto pero por la izquierda parece más estrecho y complicado, así que tomo la decisión de tirar por la izquierda.

No hay senda aparente, pero es amplio y se puede correr. Poco a poco se va estrechando hasta que acaba en punta. Opto por ir por unos pequeños escalones en la parte interior. Poco a poco van descendiendo así, que tengo que trepar hacia arriba. Aquí el momento complicadillo del día. Cada vez es más estrecho y vertical. Un mal paso y bajo resbalando hasta el fondo del cráter.

Me pongo un poco nervioso. Si subo un poco más, el fuerte viento me desequilibra. Yo tengo mucho vértigo y al mirar al fondo del cráter, parece un agujero negro que me llama. Menuda sensación. Además está el silencio y el sentimiento de una soledad absoluta por estos parajes.

Voy con mucho cuidado y ayudándome de las manos y por fín, lleno a una zona más ancha, que es por donde veo que llega otro camino que asciende. Me tranquilizo y continúo por la cresta.

Ahora voy ascendiendo poco a poco. A ratos se ve una senda. Pero la parte más alta está metida en una nube. Cuando más asciendo, más fuerte es el aire. El viento debe de hacer un efecto embudo en el cráter y asciende con mucha más fuerza por esta parte. No veo ningún camino, el fortísimo viento me desequilibra y tengo que ir a gatas y además cada vez hay menos visibilidad, así que a mitad de la ascensión decido dar media vuelta.
Me encanta este paisaje y tenía muchas ganas de venir aquí, pero hay algo que me sobrepasa. Solo deseo irme de aquí
Busco el otro camino de descenso. Este es mucho más fácil que el que yo he tomado para ascender. Por fin vuelvo a pisar tierra negra firme. 
Ahora ya a disfrutar del camino. Vuelvo a la Calderetera y ahora me meto en el interior. Sigo oyendo unos ladrido que resuenan por todo el volcán pero no veo a ningún ser vivo.
He perdido mucho tiempo en la Caldera Blanca. Pensaba seguir el camino hasta que acaba en el camino de las playas malvas, pero me doy media vuelta. 
Llego al parking y el coche sigue solo, así que he estado completamente solo todo el rato en estos parajes. Mira que he corrido en muchos sitios y terrenos distintos pero la experiencia de hoy ha sido especial. Me ha sobrepasado por completo el paisaje, la inmensidad del volcán, el mar negro que lo rodea, la soledad y el silencio solo roto por el viento... Sobrecogedor.  Todavía estoy analizando las sensaciones y pensamientos que me invadían la mente en la Caldera Blanca. 

jueves, 8 de agosto de 2013

Correr por Lanzarote: 15,40 kms. Punta Papagayo


Hoy otra ruta por la costa sur. Esta vez hacia el Este, toda la costa, por las playas hasta la Punta Papagayo y luego un poco de desierto por los parajes del Rubicón.
Primero a recorrer el paseo marítimo, pasando por el castillo de las Coloradas.
Luego ya la última urbanización en la playa de las Coloradas.

Al finalizar el paseo marítimo, viene la única parte complicada del día. Se acaba en una pared, que hay que trepar un poco, piedras sueltas, agarrarse con las manos y con cuidado. Una vez sobrepasada, se toma una pequeña senda, hay muchas pero procuro usar siempre la más cercana a la costa.

En seguida se llega a la playa mujeres, totalmente vacía a estas primeras horas del día.
Procuro recorrerla por las zonas en las que hay menos arena, pero no consigo evitar llenarme las zapatillas de arena. Esta zona es bajar y subir todo el rato a playas.
La siguiente es la playa del pozo, una más grande y otra más escondida y más pequeña. La siguiente es la más famosa, la playa Papagayo, formada en los restos del cráter de un volcán. Buena zonas para bucear y ver cantidad de peces.
Esta zona es parque natural protegido y para llegar en coche hay que coger un camino para llegar al parking por el que hay que pagar 3 euros. La verdad es que la zona está bastante limpia y cuidada.
Nuevo descenso a la playa y a trepar para ya llegar a la Punta Papagayo.
Pequeña pausa para sacarme la arena de las zapatillas.
Continúo por la costa hacia la siguiente playa, la playa del Congrio, más apartada y solitaria aún.
Aquí ya me separo de la costa y me adentro en las llanuras del Rubicón. Mira que me gusta correr por montañas y bosques, verdor, rios, pájaros... pero este paisaje me encanta. Una gozada correr por aquí. Tampoco la temperatura es muy alta a estas horas y la soledad es absoluta.

Busco enlazar con el camino para los coches, lo sigo durante un poco y ya atajando hasta las urbanizaciones de las Coloradas, con cuidado en el descenso al paseo Marítimo y ya sin problemas al hotel.

martes, 6 de agosto de 2013

Correr por Lanzarote: 15,12 kms Montaña Roja

Estos días de vacaciones en Lanzarote no me he privado de hacer algunas rutillas.
Como he estado en el sur de la Isla, en Playa Blanca, el objetivo más claro es ascender a la Montaña Roja, la misma del libro de JJ Benítez, encuentros en la Montaña Roja. No,  no  he visto Ovnis.
Primero a recorrer el paseo marítimo, no tenía muy claro el camino hacia la rampa de subida pero vamos, a atravesar urbanizaciones. El destino está claro.
Tras la última casa se ve claramente el camino de subida. Corta subida pero un poco dura y sin complicación se llega al borde del cráter. No hace falta decir el porqué del nombre de Montaña Roja.
Recorrer todo el cráter no tiene complicación, si acaso el fuerte aire que sopla sin parar. Hago continuas paradas para fotos, mirar el paisaje... así que decido dar otra vuelta ya solo para disfrutar corriendo. El punto más alto está a 196 metros sobre el nivel del mar.




Al acabar la segunda vuelta, bajo al cráter. El interior está todo lleno de graffitis hechos con montones de piedras.
Y luego ya a descender, con cuidado pero eso si, muy rápido, que además el viento empuja. Ahora siguiendo recto hacia el mar, el camino es más fácil hasta el paseo marítimo.