jueves, 28 de junio de 2012

Día de aventuras

Se pueden hacer cientos de salidas, sin nada que contar y en una se junta todo lo posible. Este es el caso de la salida de ayer.
Como estamos en plena ola de calor (41º a la salida) es imposible ir a correr, así que con la bici, se nota menos y el aire en la cara hace que la sensación de calor sea mucho menor.
Salgo a las 16:30, hasta la semifinal de la Eurocopa tengo mucho tiempo, así que salgo con la bici tranquilo. Nada más empezar veo que el reloj está sin pilas. Bueno, da igual, sobra tiempo.
Bajo a las riberas del Ebro y todo dirección a Monzalbarba por el margen derecho. Para alargarlo un poco antes de llegar a Monzalbarba me meto por unos caminos.
Pillo mal una piedra y pincho.
Bueno, cambio la cámara y empiezo a inflarla. Pero no hay manera. La válvula no se adapta bien y no consigue meter aire.
Me pego una sudada impresionante pero apenas meto aire. Empieza a ponerse negro de tormenta y estoy en medio de los campos y aquí no pasa nadie.
Además los mosquitos y la mosca negra se están dando un gran banquete y estoy acribillado. Me tengo que ir de aquí aunque sea andando. Estoy a un par de kilómetros de carretera de Alfocea y por allí pasa mucho ciclista y alguno tendrá bomba para probar a hincharla.
Empieza a llover. Ando-corro empujando la bici. Un gran charco de las lluvias anteriores cubre todo el camino y me tengo que subir por los sembrados con la bici a cuesta, llenándome las piernas de arañazos.
Me cruzo con otro ciclista !menos mal¡. Tampoco puede hinflar la rueda. Empieza a llover.
Al final, pretando mucho, consigue meter algo de presión, para por lo menos salir de aquí.
Nos vamos a toda leche en dirección a los Galachos. Caen relámpagos cerca.
La tormenta empieza a arreciar y se llena todo de charcos y barro. Me patina la bici varias veces y casi me caigo.
Llegamos a los galachos y yo me quedo en una caseta de observación de aves, para intentar meter un poco más de presión a la rueda. Sigue lloviendo y otra nube de mosquitos me ataca.
Para de llover y me pongo en marcha, por el camino han caido varios árboles y tengo que pasar por encima, con la bici a cuestas (me mancho de grasa y barro). Luego todo el camino de la ribera esquivando charcos, pero da igual porque ya voy muy pringado.
Al final llego a casa, justo cuando empieza el partido, lleno de barro, (móvil mojado, esperemos que no se estropee) manchando todo... toda una odisea.

1 comentario:

Almasy dijo...

Qué jartada de reir!!!

Unas fotillos no estarían mal...